LA POBREZA

Sus causas y la solución…

Durante   el   siglo   pasado   la diferencia de productividad e ingresos por persona en el mundo occidental comparado con (según se dice) el “mundo subdesarrollado” o el “tercer mundo”, era 2 a 1. Ahora es 70 a 1. Mientras que debemos, por supuesto, amar a nuestro prójimo, especialmente al pobre que lo merece, tenemos que ser sabios y actuar con un poco de  discernimiento  para  que nuestras ayudas promuevan la responsabilidad y la rehabilitación.

EL ABUSO DE AYUDA DE SOCORRO

Desde 1954 los Estados Unidos ha enviado millones de toneladas de comida a la India y las ratas han consumido más de la mitad de esta comida en los muelles y bodegas. Debido a la creencia hindú de la reencarnación, no pueden matar las ratas ni tampoco las vacas sagradas. Se requeriría de un tren de 5.000 km de largo para transportar la comida que las ratas de la India comen en sólo un año. Además, sus vacas sagradas comen suficiente alimento para darle de comer a la gran mayoría de todas las personas en Asia. En realidad la pobreza y el hambre en la India se deben a las creencias en la reencarnación, las vacas sagradas, las ratas protegidas, la superstición y su religión falsa e idolátrica.

En Albania y Rumania me he encontrado con gitanos que deliberadamente mantenían a sus bebés con  ponerlos en las aceras de las calles a la par de un sombrero para recibir monedas mendigando. Cualquier dinero que recibían lo usaban para cigarrillos y alcohol. En la India hay algunos indigentes que han llegado a lisiar o hambre para mutilar a sus propios hijos para que inspiraran  más piedad  a la gente—porque  un niño lisiado es más efectivo para mendigar.

¿QUÉ ES POBREZA?

La pobreza causada por uno mismo: Los perezosos y los indolentes (los ociosos y negligentes) inevitablemente sufren las consecuencias de su pecado: Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las   manos   para   reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado. [Prov 6.9-11].

 

Además, la pobreza «moral» muy a menudo condena a la gente a la perpetua pobreza material. O sea, el egoísmo, el egocentrismo, la avaricia, la pereza, la inmoralidad, la falta de hacer planes para el futuro, los juegos de azar, el abuso de alcohol, la pornografía, la prostitución, el abuso de drogas y otros pecados parecidos son síntomas de la rebelión contra la Ley de Dios. Tales maldades (la pobreza «moral») inevitablemente resultan en la pobreza «material» y económica.

Las «víctimas» de este tipo de pobreza necesitan el evangelio y el discipulado bíblico para librarlos de su estilo pecaminoso de vida.

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La pobreza causada por otros (un gobierno o una religión): Las causas principales de este tipo de pobreza son la opresión y el error religioso. La opresión consiste en los gobiernos o los individuos violando los derechos que Dios ha dado a todos los seres humanos: Derechos de vida, de propiedad y de libertad. Esta opresión se manifiesta en el fraude, el robo y la violencia. Ejemplos de esta opresión por los gobiernos son: La inflación (el gobierno imprimiendo más «dinero» para pagar sus deudas), la moneda que no se basa en oro u otra cosa de valor constante, la falsificación de dinero, el socialismo, los impuestos excesivos, la corrupción, el desperdicio y la ineficacia.

En esto podemos ver la pobreza del tercer mundo, que se debe a las percepciones no bíblicas del mundo (percepciones que vienen de sistemas de religiones falsas).

La pobreza debido a explotación: Los que son pobres debido a la explotación necesitan tanto la caridad directa para suplir sus necesidades inmediatas, como la justicia en la forma de restitución de los que se han abusado de ellos, y la libertad de falsas religiones (si su explotación se trata del abuso dentro de un sistema religioso).

La pobreza debido a calamidades: Las víctimas de inundaciones, terremotos, guerras, etc. son los destinatarios más apropiados para nuestra caridad, siempre y cuando la meta es la de ayudarles a llegar a sostenerse a sí mismos otra vez.

¿QUÉ CAUSA LA POBREZA?

¿Es el colonialismo responsable?

Mucho del tercer mundo es definitivamente un desorden espantoso. ¿Quién es el responsable… el colonialista?

La idea que el colonialismo es la causa principal de la pobreza mundial se hizo popular por Vladimir Lenin; sus discípulos la han repetido fielmente desde entonces. Sin embargo, a pesar de las murmuraciones anhistóricas de los colonífobos, los hechos no se pueden negar:

  • Algunas de las tierras más pobres y subdesarrolladas (Afganistán, Etiopía, Nepal, Tíbet y Liberia) nunca cayeron bajo el control colonial del Occidente.
  • Algunas colonias, como Hong Kong, llegaron a ser muy prósperas.
  • Algunas de las tierras occidentales más ricas y más avanzadas, como Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia, nunca controlaron ninguna colonia.
  • Otros países avanzados como los Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Canadá eran antes colonias.

En realidad, el contacto con el Occidente ha resultado en más beneficios que desventajas. Algunas de las «cicatrices principales del colonialismo» son: Calles, ferrocarriles, escuelas, hospitales, la rueda, idiomas escritos, la Biblia e iglesias. 

¿QUE CAUSA LA PROBREZA?

La pregunta clave, cuando se enfrenta con la disparidad entre los ricos y los pobres (tanto individuos como sociedades), no es: «¿Cómo llegó este hombre (o esta sociedad) a ser pobre?» La pobreza es la condición natural del hombre. Por lo tanto, la pregunta clave es esta: «¿Cómo es que algunos han llegado a ser ricos?» La pobreza es una consecuencia de la caída del hombre (Gen 3.17-19). Las hambres eran muy comunes antes de la revolución industrial (alrededor de 1800 d.C.). Antes de la revolución industrial, Inglaterra sufría un promedio de siete hambres por siglo. En la provincia de Bengala, en la India, una tercera parte de la población murió durante la gran hambre de 1769-1770. Pérdidas parecidas se experimentaron también en la India durante 1783 y luego de 1790 a 1792. Luego los indios sufrieron ocho hambres más de 1838 a 1901, con más de nueve millones de personas muriendo de hambre. Durante una sola hambre en el norte de China de 1877 a 1878 , más de nueve millones y medio de personas murieron.

Al fin y al cabo fue la ética cristiana («protestante») del trabajo, y la revolución industrial que resultó de ella, que sacó el Occidente del horror repetido del hambre. Además, es un hecho que se puede observar: Las economías más eficientes en todo el mundo son las que se basan en la posesión de propiedad privada, el dinero honesto, el mercado libre y la ética cristiana de trabajo. …►

 

¿CUAL ES LA SOLUCIÓN DE LA POBREZA?

La salvación en Cristo y el discipulado bíblico

Los problemas del Tercer Mundo no son principalmente políticos ni económicos. El problema es la religión falsa y las percepciones equivocadas del mundo que resultan de tales sistemas. La solución, por tanto, tiene que ser principalmente religiosa: Lo que el mundo necesita hacer es convertirse a Cristo y discipularse bíblicamente en la fe cristiana. Después de esto, las ayudas extranjeras de parte de la Iglesia y las organizaciones misioneras que llegarían a los países pobres no sólo serían más eficientes, sino que también inspirarían más responsabilidad personal y más productividad económica.

Si tenemos necesidades, la Biblia nos manda a: Orar (Flp 4.6-7), trabajar (2Tes 3.10), confiar en Dios (Flp 4.19) y estar contentos (Flp 4.12).

LA PROSPERIDAD

¿Me ha prometido Dios buena salud y riquezas?

El «evangelio de la prosperidad» es una enseñanza que dice que el cristiano debe prosperar material, física y económicamente. En su forma más básica y sencilla, este «evangelio» dice que Dios quiere que Sus hijos tengan «abundancia» en cada área de la vida, especialmente en las áreas de salud y finanzas.

«Sembrar para cosechar»

Algunos maestros que promueven este «evangelio» dicen que la prosperidad viene cuando un creyente llena los requisitos que Dios estableció.

Los requisitos varían de maestro a maestro, pero siempre tratan de cosas como «sembrar para recibir» (o sea, «dame dinero y Dios te prosperará»), «vivir de una manera digna del Rey» u «orar con fe y eficazmente». Cuando alguien vive en la voluntad de Dios y sin pecar, cumple los requisitos y por lo tanto, según estos maestros, atraerá la prosperidad a su vida (buena salud, paz en el hogar y, por supuesto, dinero en el banco).

Este tipo de maestro enseña que la prosperidad es una evidencia visible del favor de Dios. Esto quiere decir también que la falta de prosperidad muestra que todavía «le falta» algo (y muy a menudo lo que le falta es dar más dinero a sus ministerios).

«Es la promesa de Dios»

Otros maestros de este «evangelio» dicen que la prosperidad forma parte de la obra de Cristo en la cruz y por lo tanto es la promesa de Dios y la «herencia» del hijo de Dios.

Ellos enseñan que puesto que Cristo vino para dar buenas nuevas a los pobres y ponerlos en libertad (Luc 4.17-19) , los que tienen a Cristo tienen también derecho a la libertad de la pobreza. Juan 10.10 dice que Cristo vino para darnos vida «abundante» y esto, según el predicador del evangelio de la prosperidad, quiere decir «abundancia material, física y económica». ¡Prosperidad!

Según este tipo de maestro, si uno no está experimentando la prosperidad es porque no es cristiano o en caso de que si lo sea, debe estar pecando en alguna área de su vida.

¿Qué dice la Biblia?

¿Qué dice la Biblia acerca de todo esto—acerca de la prosperidad, el evangelio, la vida de un hijo de Dios en este mundo? ¿Qué es lo que Dios nos promete a los seguidores de Cristo hoy día?

Un «cristiano» es un seguidor del Señor Jesucristo y Él nos ha dicho claramente lo que podemos esperar en este mundo: ¡Lo mismo que Él experimentó!

Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. [Juan 15.19­ 21]

En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.[Juan 16.33] …

 

El Apóstol Pablo nos ha dicho lo mismo:

Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. [2Tim 3.12]

Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. [Hech 14.22]

Por lo tanto, el «evangelio de la prosperidad» es un evangelio falso y los que lo promueven son falsos maestros. Es un falso evangelio porque no viene de la Biblia; no es el evangelio de Jesucristo que se enseña en el Nuevo Testamento. Más bien es una invención de los hombres.

Son falsos maestros

La Biblia dice que los que toman la piedad (la vida cristiana) como fuente de ganancias, son falsos maestros y que los cristianos debemos apartarnos de ellos (no debemos asistir a sus iglesias, ni leer sus libros, ni tampoco ver sus programas en televisión).

…disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. [1Tim 6.5]

Dios quiere que estemos contentos con lo que tenemos, aun si sólo tenemos ropa y comida. Pero los falsos maestros del evangelio de la prosperidad dicen que la riqueza es «gran ganancia» porque es evidencia visible de la bendición de Dios. ¡La Biblia no dice esto!

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. [1Tim 6.6-10]

Avaricia es idolatría

Según la Palabra de Dios, la avaricia (el afán de tener riquezas y prosperidad) es idolatría y Dios manda a los cristianos a no participar con los que están procurando la «prosperidad» y la «riqueza» de este mundo.

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. [Ef 5.5-7]

Téngalo por seguro, el que sigue el «evangelio de la prosperidad» (salud y riquezas) es alguien que no está sirviendo a Dios en Jesucristo:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará a l uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. [Mat 6.24]

Seamos sabios y estemos contentos con lo que tenemos en este mundo. No tenemos que ser pobres para agradar a Dios, pero tampoco debemos procurar la riqueza en este mundo. ¡Seamos ricos para Dios en Jesucristo creciendo en la gracia y el conocimiento de Él!

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. [Mat 6.31-33]

Fuente: Dr. Peter Hammond

Aporte: Algunos aportes, Raul Sinti